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LA IMPORTANCIA DEL AGUA DE RIEGO EN TU CULTIVO

- Riego: Es la acción de aportar agua al suelo. Es conveniente usar un buen plan nutricional en el agua de riego para que la planta crezca fuerte y sana.

La aplicación de fertilizantes y otras sustancias en el agua de riego y distribuidos localizadamente se conoce como FERTIRRIGACIÓN. El riego, es una de las labores más importante en el futuro desarrollo de la planta. Contar con una buena agua a la que añadir las distintas soluciones que emplearemos en el cultivo es esencial. Cabe destacar que para que el riego se pueda considerar efectivo tendremos que cumplir una serie de requisitos:

- PH del agua de riego: El agua que aportemos en el riego tendrá que estar dentro de unos valores concretos para cada fase de la planta (germinación, crecimiento y floración). Cuando plantamos en tierra, los valores que benefician a nuestras plantas son:

- Germinación: PH entre 5,9 y 6. Esto impedirá que las bacterias se puedan propagar y nos infecten las débiles e indefensas semillas o esquejes, ya que en un PH inferior a 6 no pueden propagarse.

- Crecimiento: Empezar con PH-6, e ir subiendo progresivamente hasta 6,3. Con esto facilitaremos la absorción de nitrógeno y otros elementos necesarios para esta fase.

- Floración: Comenzaremos los primeros riegos con PH-6,3 e iremos subiendo gradualmente. Regaremos con unos PH comprendidos entre 6,3 y 6,6 hasta el corte final.

- Electroconductividad (EC): Electro conductividad. O dicho de otra forma y sin complicaciones, cantidad de “comida” que transporta el agua.

Como bien sabemos, cada variedad es un mundo, y precisa de unos valores nutricionales propios. Siempre que se hace un incremento de EC en toda la floración, es recomendable anotar si las plantas han respondido bien o mal a dicho incremento. Esto sirve de referencia en muchas variedades ya que los parentales en la mayoría de las variedades son parecidos y los resultados se pueden extrapolar a otras variedades similares o parecidas.

En la fase de crecimiento, las necesidades de la planta son pequeñas y es conveniente usar EC’S bajas-medias (300-600 microsiemens). Hay que tener cuidado de no gastar sustratos enriquecidos tipo “All-mix” ya que van pre-fertilizados y, si no tenemos la precaución de usar agua de riego de muy baja EC, podremos causar daños de sobre-fertilización en la mayoría de las variedades.

Los valores máximos, por lo general, se encuentran en el último tercio de floración ya que la planta necesita de un aporte extra de recursos para poder dar grandes cogollos. 

En este último tercio, debemos tener claro que tendremos que dejar unos días para el lavado de raíces:

–  Abonos orgánicos: serán necesarios unos 7 o 10 días de lavado de raíces antes del corte para eliminarlos, ya que al igual que son menos solubles que los abonos químicos, también les cuesta mas arrastrar.

Abonos minerales y químicos: necesitarán más tiempo, serán necesarios unos 5 a 7 días de lavado de raíces antes del corte y regar con agua osmótica si hiciese falta.

Cuando comenzamos la fase de floración, hay que empezar con una EC prudencial, por ejemplo 800 o 1000 microsiemens y, si la planta lo va aceptando bien sin signos de sobre-fertilización, incrementaremos en 200 microsiemens cada semana de floración que pase. Recomendamos poner un limite máximo de 1800 microsiemens (aunque hay variedades que pueden aceptar valores mas altos). En tal que veamos ligeros signos de sobre-fertilización bajaremos la dosis y así en variedades poco comedoras, evitaremos disgustos innecesarios.

Nunca se puede generalizar, y cada variedad tiene unos rasgos propios a la hora de nutrirse. Las concentraciones de nutrientes (sal) se miden según su facilidad para conducir la electricidad a través de una solución. Actualmente se usan varias escalas para medir cuanta electricidad conducen los nutrientes:

– EC: Conductividad eléctrica. Se mide en mili-siemens por centímetro o micro-siemens.

– FC: Factor de conductividad.

– PPM: Partes por millón.

– TSD: Total de sólidos disueltos.

– SD: sólidos disueltos.

Los electrodos de los medidores de EC deben tener un mantenimiento óptimo para obtener lecturas precisas, por lo que es conveniente mantenerlos bien limpios. Si el electrodo está corroído, las lecturas serán imprecisas. Es aconsejable, cada cierto tiempo, calibrarlos con las soluciones apropiadas aportadas por los fabricantes y conveniente que leamos las instrucciones de uso de cada medidor y cada solución.

- Temperatura del agua de riego: Muchas veces nos preguntamos porque después de un riego las hojas se quedan flácidas. La respuesta es sencilla. Si regamos con un agua que esta a 10º/15º grados (por decir un valor) las raíces responden de esa manera al estímulo recibido. Si controlamos la temperatura del cultivo, la humedad, la ventilación, etc. y no le damos la importancia que se merece a una cosa que es muy importante, regar con una temperatura adecuada. Esta temperatura debe estar comprendida entre los 21º/22º grados.

- Técnica de riego: Aunque a algunos les pueda parecer una tontería, es una práctica que tiene pautas bien acotadas. Creemos que con llegar y echar un litro de agua, ya hemos regado. La tierra cuando se seca se contrae, se endurece y se compacta. Por lo que lo ideal para regar es esperar a que la parte superior de la maceta esté seca, y esta haya perdido peso. Para averiguarlo se rasca la parte superior (se puede hacer con la mano) y hacemos incidencia en las paredes que hacen contacto con la tierra (si no se riega bien, generalmente se sale por esta zona). Si, por ejemplo, vamos a regar con un litro, echamos 250 ml. (despacio), y en unos diez minutos el resto. Un buen truco para facilitar una mayor absorción y capacidad humectante es poner unas gotas de lavavajillas en la solución de riego, ya que esto hará que el riego sea absorbido correctamente por el sustrato. También hay soluciones humectantes, que se añaden al agua de riego y facilitan la absorción del agua.  

Es bueno que una vez regado correctamente, drene un 10% más o menos del líquido empleado ya que así iremos arrastrando sales que nos están perjudicando y que están en la parte baja del contenedor. Poner platos debajo del contenedor y que el agua esté estancada mucho tiempo en él, es una operación que perjudica severamente a la planta. Hoy en día, disponemos de bandejas que se adaptan a cualquier medida y nos ahorran mucho tiempo a la hora de regar.

- Horario del riego: El mejor horario es cuando se encienden las lámparas del auto-cultivo. Así la planta tendrá energía para afrontar la jornada. Si no se puede (está claro que uno riega cuando puede) regaremos preferiblemente con la lámparas encendidas. Si regamos en el periodo nocturno, cuando estamos en floración, y a esto le sumamos la humedad del riego, estaremos facilitando que los hongos nos visiten. Estando en fase floración avanzada, puede suponernos la pérdida de la cosecha, o una mala calidad de la misma.

En definitiva, para que los riegos sean efectivos, a parte de aportar un buen plan nutricional y aplicarlo correctamente, debemos contar con un agua potable de cierta calidad y ajustar un PH correcto según sea la etapa en que se encuentra la planta. 

Generalmente, todas las carencias son debidas a “bloqueos” por tener un PH incorrecto. El alimento está en el sustrato y la planta no lo puede asimilar por tener el PH muy alto, o muy bajo.

- Necesidades de riego de la planta según su etapa:

- Crecimiento: en esta etapa, la planta necesita un suelo “húmedo” y es conveniente regar frecuentemente, pero teniendo la precaución de “no encharcar” el medio, ya que las raíces necesitan de aireación en el sustrato para poder expandirse correctamente. Un sustrato empapado dificulta la propagación de las raíces. La demanda nutricional es pequeña y no necesitamos grandes dosis nutricionales, entre 300-700 mS. No es recomendable usar sustrato tipo “all-mix” ya que podría provocar sobre-fertilización.

- Floración: En esta fase, la planta va a consumir más recursos hídricos y nutricionales:

Regaremos como hemos dicho con anterioridad, cuando se enciende el foco. Está claro que cada uno riega cuando puede, pero regar cuando las plantas se van a dormir y están en floración aumenta considerablemente el % de humedad y mas probabilidad de que aparezcan nuestros enemigos más temidos, los hongos. En cultivos de costa donde hay una humedad alta hay que ser cauto en este tema, desaconsejamos totalmente regar cuando se apaga la luz.

Cultivando en tierra, el cannabis tiene 2 ciclos, uno húmedo y otro seco. En crecimiento no es conveniente tener deficiencias hídricas, por lo que no dejaremos que el sustrato se seque en exceso. Por el contrario, en floración sí que tenemos que dejar que se seque en su totalidad. Podemos pesar el contenedor o rascar los dos primeros dedos de tierra, así sabremos si la planta nos está pidiendo agua ya que pesa muy poco. Por el contrario, si pesa, es señal de que aún está húmedo el sustrato y por consiguiente no es óptimo regar.

- Cantidad de agua de riego: Esta es la cuestión que crea mas discusión y duda entre los cultivadores, ya que depende de tantos factores que sería imposible acertar. 

Éstos son algunos de los factores: Tamaño del contenedor, tipo de contenedor, edad de la planta, tipo de sustrato, temperatura, humedad relativa, tipo de variedad, ventilación, etc. 

Ante todos estos factores, cada cultivo tiene unas condiciones propias que lo hacen diferente del resto. Con unos parámetros normales, un sustrato normal (en coco se seca antes) se podría dar unas cantidades aproximadas que podrán variar según las condiciones de cada cultivo. Entre 2 y 4 días puede considerarse “normal”. 

Cada cultivo tiene sus condiciones propias, pero generalmente:

- Contenedores de 1 a 3 litros sí que pueden requerir un riego diario. 

- Contenedores de 5,5 litros, con 750 ml de agua debería tener para 3-4 días.

- Contenedores de 7 litros, con un litro de agua debería tener para 3-4 días.

- Contenedores de 11 litros, con 1,250/1,500 ml de agua debería tener para 3-4 días.

- Contenedores de más de 11 litros no se hacen adecuados para cultivo de interior a no ser que se practique un cultivo tipo S.C.R.O.G. 

Si observamos que las plantas “no consumen” agua y tardamos muchos días en regar, es señal de que algo no funciona bien, pudiendo estar causado por diferentes causas: 

Humedad alta, sustrato inadecuado, deficiente ventilación, exceso hídrico, hongos, enfermedad, etc. Repasando los parámetros, medios empleados y los elementos del cultivo daremos sin lugar a dudas, con el “tic” de la cuestión.

- Exceso de riego: Uno de los grandes defectos de principiantes es que creer que “más es mejor” y es todo lo contrario. Este grave defecto, ralentiza el crecimiento de la planta, ya que sus raíces necesitan “aireación” para poder expandirse con facilidad. Hay que regar según la necesidad de la planta: “Planta pequeña, riego pequeño”. “Un contenedor grande, necesita más agua que uno pequeño”…

Los síntomas más visibles del exceso de riego son:

– Clorosis (amarillear) progresiva en las hojas inferiores que se va extendiendo a zonas medias-altas de la planta. Conforme avanza, salen manchas marrones en las hojas.

– En la base del tallo puede aparecer un “ennegrecimiento” y también puede salir “verdín” en el sustrato.

– Las hojas bajeras cuelgan y caen con facilidad.

– Crecimiento lento.

Si estos síntomas se agudizan, la planta morirá por asfixia radicular. Basta con levantar el contenedor y comprobar su peso, esto no falla y nos dará el estado real. Recuerda, en cuanto al riego, “más no es mejor”.

- Calidad del agua de riego: Para un cultivo de marihuana es “aconsejable” conocer como es el agua de riego y aunque no tengamos medidor de PH (potencial hidrógeno) y tampoco dispongamos de medidor de EC (electro conductividad), bastará con ir al Grow-Shop de confianza y llevar una muestra del agua para que nos diga que valores tiene esta, ya que dependiendo de esos valores tendremos que actuar de una u otra manera para preparar el agua base de partida:

“Para empezar a agregar abonos al agua que hemos preparado para el riego y sea cual sea el programa de nutrición a aplicar, este agua que hemos preparado tiene que tener 400 microsiemens (mS)” y es llamada “agua base”.

- Si contiene exceso de sales (valor superior a 500 mS): lo más efectivo es una planta de osmosis de 5 etapas y mezclaremos nuestra agua alta en sales con la de osmosis (esta tendrá un valor muy bajo, entre 10 mS y 60 mS) hasta que obtengamos un valor de 400 mS para así partir de 400 mS (agua base).

- Si contiene carencias de sales (valor inferior a 300 mS): En este caso habrá que subir hasta los 400 mS (agua base) con 2 partes de calcio y una de magnesio.